DESCUBRE MARRUECOS

Apenas catorce kilómetros de agua separan España de Marruecos y sin embargo nuestro país vecino es un gran desconocido. E incluso conociéndolo, es difícil definir Marruecos, sus 710.850. km2 dan lugar a una gran diversidad de paisajes y gentes, y lo convierten en una continua sorpresa a la que es difícil acostumbrarse. Cruzar Marruecos en coche supone enfrentarse a pistas de piedra a 2000 metros de altitud, a pistas de arena a nivel del mar, a arena sin pistas en el desierto.

Aunque fiel a sus tradiciones, Marruecos también le ofrece todas las ventajas de una sociedad moderna.

Marruecos es un país totalmente orientado al futuro que ha sabido conservar sus costumbres y hacer prosperar su legado cultural, valorizándo los como motores de desarrollo. La ciudad de Marrakech es un ejemplo perfecto: el barrio de la Medina y sus zocos conservan ese incomparable encanto de antaño, mientras que los barrios de Guéliz y del Hivernage le ofrecen las instalaciones e infraestructuras más modernas. En lugar de contradecirse, modernidad y tradición se conjugan para constituir el verdadero potencial de Marruecos.

De este modo, como visitante, podrá disfrutar de todas las ventajas y placeres de la modernidad. En lo referente a alojamiento, Marruecos posee una gran variedad de hoteles para todos los bolsillos, propiedad de grandes grupos internacionales, y cuenta también con las firmas más destacadas del prêt-à-porter que se instalan en el entorno ideal de este país en pleno desarrollo.

Marruecos procura también evitar las trampas de la modernidad, en particular en lo que a medio ambiente se refiere, promocionando un turismo responsable con la tierra y las poblaciones locales. Marruecos, creador de una carta de turismo responsable y miembro de la COP22, se sitúa a la cabeza en la preservación de nuestro planeta.

Marruecos es un país milenario, heredero de siglos de tradición.

Sin embargo, en el Reino no hay nada prefijado. Su cultura está viva y la encarnan día tras día los pequeños gestos cotidianos, las fiestas, los rituales y las costumbres. Alojate un tiempo allí e impregnate de su paz y su arte de vivir.

Lo mejor es que te pasees por las ciudades y los pueblos, entre las callejuelas estrechas de sus cascos antiguos. Así estarás muy cerca de la gente y podrás hacer intercambios con ellos. Seguro que algún marroquí te invita a compartir un té verde con menta: allí todo es ceremonioso y reina la hospitalidad.

También podrás descubrir todauna serie de costumbres. Marruecos y sus habitantes evolucionan al ritmo del arte de vivir mediterráneo reconocido por la UNESCO, un conjunto de prácticas, platos o símbolos que forman parte de su día a día y que te encantarán.

La fiesta también predomina en Marruecos y va marcando el paso de los años. La gente se reúne por los famosos moussem, unas manifestaciones religiosas y festivas. No te pierdas el deTan-Tan, especialmente famoso y considerado desde 2008 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Descubre también el Festival Gnaoua de Essaouira.

Todas estas manifestaciones son una gran oportunidad para que entres en contacto y convivas con las distintas culturas que conforman la diversidad y la riqueza propias de Marruecos.

Esto es solo una visión general sobre las culturas que siguen existiendo en Marruecos. Recorre el país y descubre estos pequeños tesoros de su patrimonio inmaterial.

Marruecos es una encrucijada entre Europa y África, delimitada por las aguas del Mediterráneo y abierta a las inmensas extensiones del Océano Atlántico.

Esta “más lejana tierra del sol poniente”, rica en contrastes, le invita a descubrir dos milenios de historia. Aquí, donde las influencias convergen, encontrará vestigios de las grandes civilizaciones mediterráneas: como las ruinas romanas de Volubilisa Norte y los vestigios arquitetónicos que testimonian la antigua presencia francesa en Rabat. Su curiosidad será despertada por los tesoros de las civilizaciones musulmanas esparcidas por el país, incluyendo la Kasbahdos Oudayas, las verdes extensiones de los jardines de la Menara y muchos otros ejemplos de las dinastías que se han ido sucediendo.

Tanto en la costa como en la montaña, con su territorio expuesto a toda la variedad de climas mediterráneos ya las puertas del Sahara, Marruecos ofrece magníficos paisajes que le gustará descubrir y disfrutar. Con su mezcla de paisajes cautivantes y diversos y una rica cultura heterogénea, Marruecos es un destino insuperable.

La costa

Con dos fachadas marítimas, una mediterránea y otra atlántica, Marruecos dispone de más de 3.500km de costa que dan lugar a todo tipo de playas, de arena dorada, a abruptos acantilados, de dunas, de bosques de arganes…

Las cadenas montañosas

El país se vertebra en torno a sus cadenas montañosas que dan lugar a diferentes valles y paisajes. El Rif ciñe el litoral mediterráneo y sus estribaciones llegan al mar.

El Atlas, en el centro del país, es la cordillera más alta del norte de África, destaca el pico Toubkal con 4.165 metros de altura. En algunos de los picos del Gran Atlas las nieves son perpetuas, y prácticamente se encuentran a las puertas del desierto.

Esta cordillera marca la diferencia entre la parte atlántica y la sahariana. La vertiente norte es muy arbolada con vegetación propia del norte de Europa: cedros, encinas, tuyas, enebros y es conocida por sus hermosas cascadas. La vertiente sur está poblada por vegetación esteparia, y presenta formaciones rocosas espectaculares. A los pies del Anti Atlas es donde crecen los famosos bosques de arganes, que prácticamente llegan hasta la orilla del mar.

Ríos y Valles

Marruecos es un país rico en agua, sus ríos han abierto enormes desfiladeros como el de Tafilalet, y riegan fértiles llanuras, especialmente en el centro del país. También son famosos, los oueds (ríos temporales) como el de Tensif que generan paisajes cambiantes.

Por otra parte, cabe destacar el Parque Nacional de Sus-Massa (Reserva de la Biosfera), un universo de vida y agua inmerso en una zona desértica y que es reserva para especies como el flamenco rosa.

Desiertos y oasis

Sin duda el desierto es el paisaje más espectacular que ofrece Marruecos. El Erg Chebbi es una antesala del Sahara, pero suficiente como para perder el aliento y recuperarlo después en uno de sus míticos oasis.

Marruecos es un país impresionante, y pese a que la propia dinámica del raid no da lugar a mucho tiempo para el ocio.., os invitamos a que aprovechéis cada oportunidad, cada minuto para disfrutar de este país en el que todo es mucho más intenso: desde la forma en que hablan sus gentes, hasta los aromas y los sabores. No os perdáis nada.

El idioma

El paisaje no es lo único que cambia a lo largo del país, cambia el clima, cambian sus gentes y cambia el idioma. En Marruecos conviven el árabe formal, el dialectal, el francés, y el bereber. Pero si no domináis ninguna de estas lenguas, no os preocupéis en las zonas turísticas es muy probable que podáis entenderos con los marroquíes en español, en portugués en italiano o en catalán.

La artesanía

Es imposible resistirse al arte del regateo y a las compras en Marruecos. El cuero, la lana, las alfombras, los tejidos con brocados, la plata, el cobre, las filigranas en bisutería, las tallas de piedra o madera, las babuchas, la alfarería, las especies… Hay muchas excusas para llevarse un pedacito de Marruecos a casa.

La gastronomía

En Marruecos se puede empezar y acabar el día con un delicioso té con menta entre las manos, especialmente porque es un símbolo de hospitalidad y sus gentes son muy hospitalarias. Pero entre té y té, merece la pena disfrutar de todas las delicias que ofrece la gastronomía marroquí: el cous-cous (plato de sémola acompañado con verduras y cordero), el tajine (se denomina así por el recipiente de barro en el que se cocina y hay infinitos platos de tajine (con verduras, carne, ciruelas, membrillo..), el mechui (cordero asado a fuego muy lento), la pastilla (hojaldre relleno de pichón), las sopas como la harira, las brochetas de pollo, ternera o cordero, y por supuesto, dejad siempre un hueco para el postre…

Marruecos se compone de múltiples y variados paisajes formados por playas, montañas, desierto e importantes centros urbanos.

También es un país que sabe combinar esta diversidad con una auténtica responsabilidad ecológica. Desde la creación de la Carta Marroquí de Turismo Responsable y de los Trofeos Turismo Sostenible en Marruecos, el país trabaja para que su turismo sea especialmente respetuoso con el medio ambiente a través de numerosas normas. Cada año son más los establecimientos y lugares del país reconocidos por su responsabilidad medioambiental.

13 playas marroquíes recibieron la Bandera Azul. Asimismo, un gran número de establecimientos hoteleros de todo el país obtuvieron la distinción “llave Verde”. Todas estas etiquetas ecológicas pretenden poner de relieve los esfuerzos medioambientales de sus titulares.

En lo que a energía se refiere, Marruecos también sabe desmarcarse gracias a la famosa Planta Noor, ¡la séptima central solar termodinámica del mundo! Se trata de una obra de gran envergadura, marroquí ante todo, pero también mundial, en cuanto a expansión de las nuevas energías renovables.

Todas estas demostraciones de eco-responsabilidad hicieron que la ciudad de Marrakech fuese seleccionada para recibir a la COP22 en noviembre de 2016, ¡un nuevo reto de envergadura para el medio ambiente mundial!

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